viernes, 26 de junio de 2020

...Cuando...



Cuando las ocupaciones se frenan y atardeces en compañía de tu paz y… una sonrisa.  La que con vida propia explora nuevos huecos sobre la comisura de tus labios y consigue que te sientas libre de cualquier qué dirán.

Cuando la calma gana la batalla a la rutina y anocheces con tu soledad y… una esperanza. La de ser mañana una mejor persona de lo que has sido hoy, con las lecciones del día -o de una vida- aprendidas, los deberes hechos sin copiar y sintiéndote auténtica de ser quien eres. Con tus luces y con tus sombras.

Cuando la mirada cobra fuerza para observar el pasado, y amaneces junto a todos tus anhelos y…una promesa. La que te hiciste tiempo atrás para no sufrir en vano cuando lo que acontece no depende de ti. Promesa que vale un regalo envuelto de amor hacia ti misma y con el que tus ángeles te sorprenden en cada despertar.

Feliz día


domingo, 3 de mayo de 2020

En el mar he oído hoy...


Tu voz fundirse en una melodía orquestada por las olas al reposar en la arena. He supuesto que eras tú, madre. He recordado tus canciones de siempre y me he sorprendido cantándolas en tu nombre.

Tu risa dibujarse a mano alzada por una bandada de gaviotas que sobrevuelan el cielo. He supuesto que eras tú, madre. Y he recordado esos momentos tan nuestros de carcajadas limpias que ni comer se podía.

Tu calor disiparse en el horizonte de alta mar donde se abrazan el cielo y la tierra. He supuesto que eras tú, madre. Y he recordado tu abrazo justo cuando el agua alcanzaba con ternura mis pies sobre la arena fina.

Tu mirada reflejarse en el agua cristalina acompañada por un atardecer de colores maravillas. He supuesto que eras tú, madre. He recordado tus lecciones de vida y he decidido seguir con el camino ya que estamos vivos todavía.

Feliz día, MADRE


miércoles, 18 de marzo de 2020

Entre confines




Contagiarme con tu mera presencia. Recibirte en mi puerta y sentir el áurea que nos envuelve. Valorar lo esencial de la vida. Conversar de lo que el día nos regala y de que hay ángeles que nos cuidan.

Aplaudir el destello de nuestras pupilas al chocar y concedernos un festín porque es la hora de cenar. Acompañarnos con historias o en silencio. Reírnos a carcajadas de lo que no fue, y también de lo que aún nos está por llegar. Bien hallarnos aquí, hoy y ahora.

Abrazarnos con luz día a día. Vestirnos con las certezas que nos unan, y avanzar lentos y desnudos de quienes no nos esperan. Confiarnos sin miedo nuestros miedos y dejar al Universo hacer lo demás.


Feliz día



lunes, 24 de febrero de 2020

Carnaval, carnaval...Me quiero.




Colocarse la careta que se le antoje al día, la que menos te hace sufrir en este tiempo presente. Combinarse con un disfraz de patrones discordantes, cosidos a máquina por un carácter muy forjado de batallas ya lidiadas y que condicionan tu manera de lidiar las que aún están por avenidas.

Disfraz con vida propia e impropia, con amargas y dulces experiencias, pero con muchas enseñanzas por aprender. Abalorios que te ayudan y otros que molestan. Maquillaje al agua que escuece en los ojos y sala aún mas tus lágrimas de sal. Un disfraz con remiendos, apaños y volvemos a empezar.

Querer vivir o no tu carnaval, aceptando a ese disfraz que te enfunda. Hacerse su amigo cantándole coplillas al oido a un ritmo aprendido que intercambia tres mentiras, por cuatro verdades. Avanzar con el pasacalles repitiendo un estribillo con la pausa que se sienta, y por letrilla un pasodoble que con amor e ironía, tal vez, consiga que sea el disfraz quién admire tu desnuda valía.


Echarse una mano al bolsillo de la chaqueta para desenfundar con libertad esa falseta tan tuya de confetis y serpentinas. Sostener tu otra mano cerca del pecho y abrazarse, uno contra uno, al tipo que valientemente camina a la plazuela, donde le esperan chirigotas, comparsas, coros y cuartetos que aceptan sus andares inseguros y dan la bienvenida a su disfraz, a su careta y a su carnaval.

Feliz día.

domingo, 9 de febrero de 2020

Carreteras y Almas









Almas que se cuelan en la carretera, y posiblemente traigan un motivo de encuentro contigo que ha sido caprichosamente trazado a base de todas y cada una de tus elecciones pasadas. Aquí y ahora, en esta carretera, ya no hay zona de descanso para casualidades ni coincidencias.

Almas señalizadoras que te hacen ver que cada paso previo mal dado, te ofrece a su vez un guiño a modo de destello en el que se ven las coordenadas del siguiente paso a dar. Te recuerdan también estas almas, que siempre hay señales en la carretera y hay que saberlas mirar.

Almas habilidosas que te enseñan cuando menos te lo esperas, dignas de ser honradas cuando consiguen rescribir en tu mapa de rutas, esas rutas tan deseadas y ansiadas que tenías planeadas, pero que hoy parecen haber sido construidas con kilómetros de chapuzas, falsedades y utopías. Mañana, ya se verá.

Almas maestras, tal vez, de otra vida pero que cambian tus formas de pelear en esta. Almas que te indican en qué parada subir, en cuál bajar, y sobre todo, cuando sólo hay que parar a contemplar lo que la propia carretera se lleva.

Feliz día


domingo, 8 de diciembre de 2019

Ande, ande, ande...








Sonreír en el bulevar o en la esquina de cualquier ciudad.  Dejar vibrar la música al estilo que se le antoje al día. Sentir el buen sentir de tu gentío y pedir a la tristeza que ponga a ese tiempo más feliz, detrás.

Encender un alumbrado navideño propio con bombillas de material especial, hechas a base de ganas de estar. Montar también un nacimiento viviente, en el lugar que cada uno elija, por ejemplo, al fondo y a la derecha del corazón.  Acercar a ese lugar las figuras del belén que traen luz propia porque brillan con su presencia, y alejar de ese mismo lugar a quienes te cargan con miedos y oscuridades al avanzar.

Convidar con tu vida, la que tienes. Más vacía o más llena pero vida al fin y al cabo y abrir las puertas de tu morada. Esa, la que sientas tuya para luego contar la versión que mas te guste de la historia que te ha llevado a estar allí.

Aprender a respirar en un hogar de siempre pero con aires de nunca. Tomar aliento entre sorbo y bocado para recitar villancicos versionados en otros tiempos. Estar preparados para escuchar a vocalistas de terceras generaciones que traen nuevas ilusiones guardadas en su zurrón y querrán abrir los presentes, especialmente de los que ya no están, pero que se sentirán como reyes y reinas magos para siempre.

Feliz dia. 

domingo, 13 de octubre de 2019

Imagina si pudiéramos...





Imagina si pudiéramos tener la capacidad de observar cómo hay muchas palabras que se dicen carentes de valor, y silencios que valen todo un imperio. 

Imagina si pudieramos poner a esas palabra que nos atraviesan como balas, que se han colado en una vida que no les toca vivir, en el lugar que les corresponde.

Imagina si pudiéramos tener la paciencia de escucharnos desde la calma, con toda nuestra alma, para luego componer una melodía sincera que se dejará tararear con mimo por quien nos siente amor de verdad.

Imagina si pudiéramos sentir la seguridad de querernos bien a nosotros mismos, ocupando el lugar que cada uno elige, un lugar a ocupar que no puede ser brindado por ningún otro.

Imagina si pudiéramos tener la fuerza para no adelantarnos a conclusiones y recapacitar sobre esas reacciones por comentarios que llegan desnudos de toda autonomía para herir sin el permiso previo de cada uno.

Imagina si pudiéramos tener la lucidez para no mezclar las emociones y vivencias de hoy con las de ayer, encararlas una a una, al ritmo que cada una necesita, y a su debido tiempo.

Imagina si pudiéramos tener el derecho a equivocarnos por avanzar muy rápido o muy lento.Retroceder si es necesario para tomar impulso hacia un sendero de aire limpio donde haya entendimiento y el espacio se respete de verdad.

Imagina si pudiéramos tener derecho a desdecir lo dicho, y a empezar otra vez queriendo desde el corazón.

Imagina si pudiéramos…

Feliz día